Latinauta Volumen 2 # 5: Querida Mamá.

Querida Mamá,

Te cuento que acá  no estoy mal. En Buenos Aires a veces no me podía levantar de la cama. No era feliz. Acá tampoco. Esto es como el limbo. No sentís nada. Generalmente por el frío.
De a poco voy acondicionando el lugar donde vivo. La vista al mar es única. A veces es un poco fresco, pero frío hace en todos lados. El ruido del mar y los lobos marinos me hacen compañía.

  
Una vez por día voy a escribir a un café para dirigirle la palabra a otro ser humano. Con que yo diga “un cortado en jarrito” y un mozo me conteste “macanudo”, ya me quedo contento de que hablé con alguien.


El presidente dice que hay que ajustarse. Usar campera adentro de la casa. Gastar menos. Vengo muy obediente porque eso lo hago todo. Me hice vegetariano a la fuerza. Los fideos Primer Precio son accesibles y la verdura también. El otro día me convidaron una empanada y se me dibujó una sonrisa. Creí que iba a volver a comer carne, pero la empanada era de zucchini. Mi suerte no cambió.



Estoy bajando de peso. Eso creo que es bueno. Bruce Lee también era flaco. Aunque ahora está muerto. Tomo más agua. Necochea es Naturaleza y yo lo vivo así. A veces encuentro almejas y ceno bien, y con los frutos silvestres me armo regios postres. Acá son naturistas. Hasta las hijas de los jueces fuman plantas regionales. Pero yo no fumo porque no sea cosa que aparezca en Lobería. No sabría cómo volver a mi rancho.



Lo importante no tiene precio. Asi que si vendo mis electrodomésticos para cubrir mis gastos, es casi ascético de mi parte. No lo veo mal. Espero pronto estar como Darín, y poder darme dos duchas calientes por día. Por ahora me peleo con los lobos marinos y los albatros por un cacho de pescado, de esos que dejan caer los pescadores gitanos de la escollera.



Escribir, escribo todos los días. Ya pensé en un título para analizar a los necochenses, pero puede ser muy polémico. No temo que nadie me retire la palabra, porque de hecho nadie me la otorga. A veces me hablan los kiosqueros cuando les pregunto "¿Qué te debo?" y me responden "8 pesos. La lata de arbejas está 8 pesos". Pero bueno, lo importante es escribir.


Un amigo me decía que con el fin del Kirchnerismo se terminó la fiesta. No se de qué fiesta me habla. A mi no me invitaron. Si venís a visitarme se agradece un bolso de comida, o una garrafa. Lo que puedas.

Desde Necochea.
Con cariño.
Tu hijo.

Lea.  

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