Mar del Plata y Mesopotamia Argentina (2004).


Un cinéfilo Mar del Plata y una intrépida Mesopotamia en 2004.

En 2004 yo colaboraba con varias revistas como La Cosa y El Planeta Urbano. Un día en la redacción de EPU, Luis Corbacho (editor y amiguete de esos tiempos), me planteó que si yo era tan bueno para adivinar resultados en los Oscars (un mes antes había hecho una nota donde les cantaba quiénes iban a ganar y por qué), debería irme a cubrir el Festival de Cine de Mar del Plata y hacer una nota. Acepté el desafío, saqué un pasaje, arreglé para dormir las noches en la casa de una tía, y después respiré cine todo el tiempo que duró ese evento.

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata es un festival de categoría "A" reconocido por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF) junto con los festivales como Cannes, Berlín, Venecia o San Sebastián, entre muchos otros. El objetivo a cumplir por parte del Festival es presentar una importante y próspera cantidad de filmes extranjeros de largometraje, acompañados por sus correspondientes representantes, y de esta forma contribuir con el desarrollo de la cultura, con el progreso de la industria cinematográfica mundial y con su difusión en América Latina. Este festival también propone ser la base de lanzamiento de la industria cinematográfica local que apunta a su constante renovación artística y técnica.

La rutina del festival, en el año de las Olimpiadas de Atenas, era muy buena. Me despertaba a las 8 de la mañana, pasaba por la oficina de corresponsales (EPU no me dio dinero, pero sí me facilitó las acreditaciones), retiraba muchas entradas para ver distintos films y me veía cerca de cinco películas por día (obviamente gratis). Cuando las proyecciones terminaban, la onda era averiguar a qué bares iban las estrellas, y los críticos, para hacer networking. En esos establecimientos conocí a algunas estrellitas locales y a la mayoría de los críticos de cine del país; solamente me queda un buen recuerdo del gordo Anibal Vinelli. El resto de la crítica cinéfila nacional cree ser más importante que la misma industria del cine. Esa es una de las razones por las cuales con el tiempo dejé de escribir críticas (además de que los medios no pagan bien, no te escuchan, todos se creen la segunda llegada de Jesucristo, etc). Así que cuando salía de los bares, me iba a dormir unas cinco horas y a la mañana siguiente la rutina cinéfila continuaba, sin queja alguna.


En los últimos tres días (sino mal recuerdo), se proyectó Buena Vida Delivery, una película Argentina dirigida por Leonardo Di Cesare. El film es bueno, pero en el contexto de lo que se mostraba en ese festival, y de los años post crisis nacional, para mí fue el mejor. Al salir de la sala, me encuentro al director en un pasillo y le dije: “Yo no se si vas a ganar, pero para mi que tu película es la mejor”. Fui uno de los primeros que lo palmeó en la espalda, intercambiamos tarjetas para hacer una entrevista en Buenos Aires y nos despedimos…hasta dos días más tarde cuando Buena Vida Delivery ganó el Festival de Cine de Mar del Plata :) Cuando me vio en el evento, el director me dijo: “Vas a ser uno de los primeros a los que le voy a dar bola cuando llegue a Buenos Aires”. Y así fue, regresé a Baires con la entrevista pactada con quien había ganado el festival y la nota finalmente se hizo. Una vez más había elegido un ganador correctamente.


Me fui de Mar del Plata con una sonrisa, además de haber acertado, había pactado una muy buena entrevista y había pasado un muy buen momento en una ciudad a la que me gusta visitar fuera de la temporada turística. Para mi Mar del Plata es sinónimo de familia (tengo tíos y primos) y sinónimo del Festival de Cine, aunque sea una ciudad que tiene mucho más para ofrecer.


Mar del Plata es una importante ciudad y es el centro balneario más importante de Argentina. En verano su población puede aumentar un 311%. Cuenta con una de las infraestructuras hoteleras más amplias del país. Está ubicada a 404 km al sureste de la Ciudad de Buenos Aires. Las principales actividades de la ciudad son la industria portuaria y turística. El puerto es principalmente pesquero, aunque recibe también barcos petroleros y cerealeros. Cuenta con instituciones educativas de todos los niveles, culturales de varias disciplinas y varios museos, además de canales de televisión abierta y por cable, tres radios AM y una variada oferta de emisoras de frecuencia modulada. Tiene una gran terminal de buses y un cómodo aeropuerto. Y cuanto más vacía esté la ciudad, más linda es para mí.



Unos meses después, El Latinauta despierta nuevamente. Después de dos años de noviazgo con Paula, salí del letargo y retomé la mochila. Ella pedía ir de vacaciones juntos a Mar del Plata, con sus padres: “Como todo el mundo”, mientras yo quería seguir la vía de Indiana Jones y Tin Tin. Además hacía poco ya había estado ;)

Las contrapartes a veces se equivocan y piensan: “Hola, me encantás, cambiá”. No funciona conmigo. Se me quitó la modorra y dije: “Yo me voy a mochilear por la Mesopotamia y después me cruzo a la Triple Frontera a ver qué pasa ahí” (en ese año abundaban los rumores de células terroristas de Al Qaeda en esa ciudad). Así que me fui solamente con mi fiel compañera (mi mochila), y partí nuevamente al infinito y más allá. La historia con Paula había terminado, pero otro capítulo comenzaba con el renacimiento del Latinauta. Mi relación sentimental estaba quebrada, por varias razones, y el cosquilleo y la música de la aventura sonaban cada vez más fuerte; así que me tomé un micro hasta Entre Ríos y a las pocas horas ya estaba en Gualeguaychu.














Gualeguaychú se ubica a 230 kms de la ciudad de Buenos Aires y a 25 kms de Uruguay. Sus principales actividades son la industria y el turismo, centrado en el denominado "Carnaval del País". Algunos dicen que es el tercero en concurrencia en el mundo, después del Carnaval de Río de Janeiro y el de New Orleans. Gualeguaychú es una destacable ciudad de la Argentina, la tercera en importancia de la Provincia de Entre Ríos. Esta provincia se halla ubicada en la Mesopotamia Argentina, formando parte de la Región Centro. Limita al sur con la Provincia de Buenos Aires, al oeste con la Provincia de Santa Fe, al norte con la Provincia de Corrientes y al este con Uruguay. La capital provincial es la ciudad de Paraná. Entre Ríos es la séptima provincia más habitada de Argentina con más de 1.300.000 habitantes, según los datos del censo de 2010.


A mi Entre Ríos no me gustó, me parece un lugar más y tanto el Carnaval (al que fui), como otras de la atracciones, no me llaman la atención. Reconozco que los locales le ponen entusiasmo a sus festivales y sus playas, pero a mi no me llegó lo que tenían para ofrecer. Razón por la cual no permanecí más de cuatro días en esa provincia y me fui a la siguiente: Corrientes.

Ubicada en la Región del Norte Grande Argentino, Corrientes brinda mucho al turista. Entre sus mayores atractivos turísticos sobresalen la pesca deportíva de río y la práctica de deportes náuticos. Pasear por la amplia avenida costanera, con sus balcones naturales sobre el río, visitar el parque zoológico de la ciudad, conocer los museos o hacer comprars en la peatonal Junín son actividades que no se pueden dejar de realizar en la capital de Corrientes. 

Hice poco en esa provincia, no daba para mucho más: Descansé en las termas, visité museos, visité su tristísimo zoológico y caminé muchísimo. A nivel de interés turístico, para mi Corrientes se mantiene a la par de Entre Ríos. Los locales la promocionan mucho, le ponen entusiasmo, pero a mi no me impresiona. Ni los lugares turísticos, ni la gastronomía, ni las termas (y no jodamos, las de Concordia y las de Corrientes no son termas, son piletones con agua caliente; termas son las de Aguas Calientes en Perú).

La cereza de la torta en Corrientes fue cuando fui a la ciudad de Mercedes y llegué junto a los millones de seguidores fanáticos del Gauchito Gil (estoy en contra de las religiones organizadas, pero los devotos del Gauchito Gil directamente me parecen unos lunáticos). Así que con un “ah bueeeeno” mediante, recorrí algo de Mercedes y directamente me tomé un micro para llegar a Misiones.

La Provincia de Misiones limita al oeste con Paraguay, del que está separada por el río Paraná, al este, norte y sur con Brasil. Tiene densas selvas salpicadas de cursos de agua, cuyos torrentes se precipitan al vacío formando una de las cataratas más caudalosas del mundo: Las Cataratas de Iguazú. Misiones también ha sabido convocar desde siempre a pioneros de todas partes del mundo, como resultado de esa ininterrumpida migración, encontramos en la provincia un calidoscopio cultural y étnico de incomparable variedad.

Misiones es la única provincia de la Mesopotamia Argentina a la que volvería. Ahí sí me sentí a gusto con lo que la gente y la provincia tenía para ofrecer. Particularmente, tengo gratos recuerdos de Posadas. Dinámica, atractiva, y ubicada estratégicamente sobre el más precioso recodo del río Paraná, Posadas es la ciudad más poblada de Misiones y su centro administrativo, comercial y cultural. El puente San Roque González de Santa Cruz, tendido sobre el río Paraná la une a su vecina ciudad de Encarnación, en la República del Paraguay. Posadas se encuentra a 350 Kms de Asunción, capital de Paraguay a 1003 Kms de la ciudad de Buenos Aires. 

Me encantó caminar y almorzar por la rambla de Posadas y tuve el placer de encontrarme con mi amigo Santiago Veiga en esa ciudad para hacer un paseo en lancha juntos. Fuimos a gastar plata en el casino y salimos toda una noche de tragos. Con un abrazo de por medio hasta la próxima vez que nos viésemos, me despedí de Santi y me fui con poco dinero hacia la Triple Frontera.

Inicialmente pasé por Uruguayana en Brasil, donde sólo estuve unas horas caminando, alimentándome y viendo qué había de comercio antes de entrar en la tierra de nadie que es el lado paraguayo de la triple frontera. Mi idea era llegar a territorio paraguayo con la menor cantidad de dinero posible, y con la peor pinta posible (medidas de seguridad que uno aprende), y así lo hice.   

El nombre Triple Frontera es una denominación usada en regiones donde las fronteras de tres países se encuentran. En el Mercosur, un ejemplo muy conocido es la región de las ciudades de Foz do Iguacu (Brasil), Ciudad del Este (Paraguay), y Puerto Iguazú (Argentina). Las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay se encuentran unidas por los ríos Iguazú y Paraná. El puente Tancredo Neves cruza el Río Iguazú y conecta la ciudad argentina de Puerto Iguazú y su vecina brasileña de Foz do Iguazú. El Puente de la Amistad cruza sobre el Río Paraná y une las ciudades de Foz do Iguazú y Ciudad del Este.

Recuerdo cruzar la frontera a pie. Recuerdo entrar en Paraguay sin que nadie me pida pasaporte o me revise qué entraba. Ahí me di cuenta que Paraguay está más complicado que Bolivia. En todo sentido. Cruzando un puente, sin control alguno, entré en territorio paraguayo; más precisamente en la particular Ciudad del Este.


Ciudad del Este es una ciudad del extremo este del Paraguay, capital del departamento de Alto Paraná, situada a 327 Kms de la capital del país, Asunción. Por su población y por su desarrollo económico, es la segunda ciudad más importante del Paraguay, contando con 396.091 habitantes, y su área metropolitana con más de 800.000 habitantes. Es una zona donde convergen diferentes culturas: argentinos, brasileros, paraguayos, árabes, chinos, coreanos, descendientes de italianos, alemanes etc. Es imposible disociar la región de la Triple Frontera de su fama con respecto a actividades ilícitas que allí se desarrollan. Ciudad del Este es el epicentro de estas actividades. La principal actividad delictiva se basa en la falsificación y contrabando de diferentes mercaderías (cigarrillos, electrónica, drogas y armas). Lo particular de este fenómeno, es la magnitud de intercambio de bienes que allí existe. Este tráfico ilegal de artículos configura una zona en donde se ha vuelto muy difícil cualquier control.


En esa parte del planeta no encontré miembros de la familia Bin Laden, ni nada que se le parezca, lo que si descubrí es que se puede conseguir absolutamente lo que uno quiera. La mercadería más inconseguible o el deseo más enfermo, se puede llevar a cabo solamente con un par de llamados telefónicos y varios dólares. Es uno de los lugares más peligrosos e intrigantes del orbe.

Al terminar la misión de la triple frontera, decidí irme para áreas más bonitas y civilizadas, nuevamente en la provincia de Misiones, Argentina. Tomé rumbo hacía las Ruinas de San Ignacio y me quedé sorprendido por lo imponente que son estas ruinas nacionales.










San Ignacio se destaca gracias a sus imponentes ruinas jesuíticas. Las Reducciones Jesuíticas de San Ignacio constituyen un insoslayable vestigio de la epopeya de los padres jesuitas, la cual tuviera su fin abrupto por orden de Carlos III, tras 200 años de evangelización y educación en esa tierra misionera. Ubicadas en la localidad de San Ignacio, y distantes unos 60 Kms de la capital provincial, Posadas. World Monuments Foundation y UNICEF donaron cientos de miles de dólares para que, paso a paso, se dejen relucientes todas las paredes de estos monumentos que, debido al clima tropical de la región, tienden a cubrirse de pequeños microorganismos que las descomponen.

Después de conocer las ruinas y la ciudad de San Ignacio, finalmente me fui a descansar unos días a Iguazú (porque viajando generalmente no descanso nunca :) Iguazú es una ciudad chica, donde con sólo quedarse cuatro días uno logra descansar y disfrutar lo poco que tiene la ciudad para ofrecer. Lo más importante fue reposar en un hostel, con otros compañeros mochileros, visitar las Cataratas, y quedarme sin palabras ante su magnificencia.


Las Cataratas del Iguazú, situadas en el extremo noroeste de la provincia de Misiones, constituyen uno de los privilegios naturales más atractivos de Argentina. Rodeadas por un marco salvaje y agreste de vegetación subtropical, las Cataratas del Iguazú brotan a 23 Kms de la desembocadura del río homónimo, alcanzando alturas que oscilan entre los 50 y 80 metros. Compartidas con el limítrofe Brasil, la frontera inaccesible se dibuja en la fabulosa Garganta del Diablo, la que, constituida por 275 saltos cayendo estrepitosamente en infinidad de cascadas, deslumbra las miradas atónitas tentando al riesgo. Modernas, accesibles y laberínticas pasarelas permiten el descubrimiento de cada rincón de este paraíso en plena Misiones, aunque más aventurado aún resulta internarse en las mismísimas cataratas a bordo de embarcaciones especialmente preparadas para tal fin. Estas imponentes Cataratas fueron elegidas como una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. 


En Iguazú me quedé en un hostel que me hizo acordar mucho a varios de los que estuve en Perú, por la onda de quienes paraban ahí, jugué innumerables partidos de ping pong, dormí, hablé con turistas de los lugares más recónditos, y visité las Cataratas del Iguazú (una verdadera maravilla del mundo).

Había vuelto el mochileo con algo de presupuesto. Aunque fue una aproximación de cabotaje, me dio el coraje de planear algo más grande a futuro. Pasé por distintos tipos de áreas en la Mesopotamia, me arriesgué en Ciudad del Este y descansé en Iguazú. La suma de estas experiencias (y los fondos que iba a ahorrar en 2004), me iban a dar la plataforma para la próxima gran aventura: Mochilear desde México a Panamá (que también combinaba su cuota de inversión, esfuerzo, peligro y descanso). Pero para esa aventura, faltaba al menos uno año.



El Núcleo de la Triple Frontera:
Ciudad del Este Hoy.


En esa ciudad el dólar manda, pero hay que sacarlos con cuidado, por seguridad y para no ser avasallado por los vendedores. Con otra moneda que no sea dólares, es más seguro comerciar porque los locales infieren la posición económica del visitante y comprenden que uno está brevemente de paso. El regateo es la estrategia clásica de compra. Por eso los precios están injustamente inflados en un 100% y cuando uno regatea y saca un 50% de descuento, se siente un gran negociador, y en definitiva el vendedor sacó un 50% de ganancia. Lo importante a tener en cuenta es: que nada tiene precio fijo (el precio es según la cara y la moneda que usas), nada tiene garantía, los riesgos para comprar electrónica son abismales, hay que saber disfrutar del caos y los contrastes del lugar, complacerse al engordar tu vista con las novedades que veas, y volver contento y a salvo a tu país (sin ser estafado o peor) con la experiencia de haber conocido un lugar distinto a todo.

A tener en cuenta que Ciudad del Este no es Paraguay, y que Paraguay no es Ciudad del Este, dado que finalmente es una amenaza para el propio Paraguay también. No hay negocio que se apegue a la legalidad en Ciudad del Este: el tabaco, las armas, los componentes electrónicos, la prostitución de todo tipo, todas las falsificaciones de marcas americanas de zapatillas, etc. Es impensable lo que puede ocurrir en Ciudad del Este: un abogado cobra 10 veces más de lo que se cobra en Asunción. Lo que se maneja en temas de dinero en Ciudad del Este no es normal. Allí funciona la mafia china, la coreana, la paraguaya, la brasileña y otras. Y tampoco se debe estigmatizar solamente a los árabes. Ciudad del Este es un territorio ingobernable y por lo tanto, si uno quiere hacer algo ilegal, es el lugar más propicio para poder hacer cualquier cosa.

Fuente de datos: Revista Zoom, Sábado 2 de Junio de 2012.


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