De Neuquén, Argentina a Colonia, Uruguay; en 2002 y 2003.


Etapa Gasolera: Neuquén de Novela y Colonia a toda Vela.

Todo viaje implica gastar dinero y tener un poco de logística. Debido al caos argentino de comienzos de milenio, yo no podía contar con ninguna de las dos variables. Ergo, en 2002 el Latinauta tuvo que hibernar por causas de fuerza mayor.
En el principio de la crisis de ese año capicúa, no tuve un peso. Me echaron de una empresa donde daba clases de inglés a través de un instituto (años más tarde volvería triunfalmente como proveedor independiente) y mi vida, como la de millones de compatriotas, había caído en un completo estado de desconcierto y un maremoto de incertidumbres. En el año del mundial de Japón/Corea, tuve que mantener mis gastos vendiendo cosas a negocios de compra-venta y dando clases a alumnos particulares. Al menos en ese momento vivía con mis viejos y no necesitaba muchos fondos. Sirvieron mucho los recuerdos de viajes anteriores para sentirse bien con lo hecho y soñar con lo que iba a hacer algún día: Concluir el recorrido por todo Latinoamérica. El proyecto de Latinauta estaba en las cuerdas, pero no estaba knock-out.

Si bien es necesario tener capital para vivir, yo en ese momento principalmente lo necesitaba para pagar mi cuota de universidad privada (la había elegido antes de la crisis e iba a resistir lo más que pudiese, y todos los meses llegaba con la plata justa, pero llegaba…), y para tener algo de dinero para salir los fines de semana con quien fue mi primer novia adulta oficial: Paula. Los viajes por el continente quedaban suspendidos por falta de fondos. Más allá de que con el tiempo con Paula pensamos distinto, y cada uno agarró para su lado, siempre le voy a agradecer que tolerara esos fines de semana donde solamente tenía diez pesos para gastar. En definitiva, ese año fue extraño, yo me sentía testigo de un país que tenía un potencial de la ostia, y en el cual de un mes para otro, reventó la burbuja y caímos en el Cuarto Mundo. En ese período, yo honestamente creía que no salíamos más, creí que íbamos a quedar a la altura de muchos países de Centroamérica, que jamás íbamos a poder levantar cabeza.

Logré sobrevivir (como todos mis coterráneos) y para fines de año, mi tío Jorge (que es médico en Neuquén), como sabía que yo no tenía dinero para irme de vacaciones y necesitaba paz para escribir mi primer novela, me sugirió ir a cuidarle su casa, mientras él se iba de vacaciones con el resto de la familia. Y así fue, para enero de 2003 llegué a Neuquén con el objetivo de escribir todo el mes entre cerros y montañas.

La provincia de Neuquén limita al norte con la provincia de Mendoza, al este con La Pampa y Rio Negro, al sur con Río Negro y al oeste con Chile, de la que la separa la Cordillera de los Andes. La provincia toma su nombre del río Neuquén. El término Neuquén proviene del mapudungun Newenken que significa "correntoso". Neuquén tiene dos paisajes bien marcados: el de la Cordillera de Los Andes – situado en la zona occidental - y el de la meseta – en la zona oriental. La región cordillerana se destaca por sus altas cumbres y por poseer muchos de los destinos turísticos más importantes de Argentina. 
Mi paso por Neuquén capital fue breve porque sentía que no tenía mucho para ofrecerme. Sin embargo, Neuquén Capital cuenta con teatros, salas de arte, museos, edificios administrativos, espectáculos, un observatorio astronómico, una reserva faunística o balcón del Valle, desde el cual se puede observar una vista panorámica de toda la ciudad. Además, cuenta con un gran paseo arbolado denominado Parque Central, espacio que abarca a la antigua estación de trenes. También se puede recorrer la feria artesanal frente a la esplendorosa catedral y adquirir todo tipos de artesanías y productos regionales. Actualmente la ciudad se ha convertido en un lugar apto para realizar congresos y convenciones.

En Neuquén Capital tomé un micro que me dejó en Chos Malal, donde vivían mis tíos y mi prima. En ese pueblo hice base para comenzar a escribir mi primer relato largo.

Chos Malal ("corral amarillo" en lengua Mapuche", denominación descriptiva por el color del tipo de roca que predomina en los cerros que rodean el valle), es la puerta de entrada al turismo del Norte de la provincia. La cercanía con lugares de interés turístico la hace el centro de servicios más importante de la zona. Fundada el 4 de Agosto de 1887 por el Cnel. José Manuel Olascoaga, fue la primera capital provincial.

Chos Malal está ubicada a 385 km. al Noroeste de la ciudad de Neuquén y a 130 km. del límite con Mendoza. Tiene una población estimada en 15.000 personas. Esta pujante ciudad con alma y sencillez de pueblo, ofrece todos los servicios para la recepción y comodidad del turista, mezclando edificios modernos con antiguos. El clima es continental de altura, con inviernos fríos (de frecuentes nevadas) y veranos de días cálidos y noches frescas.










Después que mi tío me mostró el pueblo y cómo funcionaba todo en la casa, mi tía y mi prima me hicieron sentir cómodo, y no me delegaron otra obligación que la de alimentar al perro una vez por día. Conocí varios médicos con quienes comparto el mismo sentido de humor negro (y ni hablar de las anécdotas de como mucha gente que hacía baños de vapor directamente succionando de la pava, terminaban en un automático paro cardio respiratorio y conmigo en el suelo de la risa. Y si, lo contaban con gracia y yo tenía un humor un poco enfermo). También conocí a los jóvenes locales de los que automáticamente te pechean cuando uno sale a la noche, para buscar pelea con un porteño, y como yo andaba solo, tenía que arrugar. O los dueños de los locales que, como era "el sobrino del doctor", no me querían cobrar "porque después paga el doctor cuando vuelva". En definitiva, cuando se fueron mis parientes, comenzó mi rutina de escritor: Me despertaba al mediodía, le daba de comer al perro, me cocinaba el almuerzo, recorría en bicicleta y exploraba con un mapa todos los días un lugar distinto, alquilaba dos películas en el único video club del pueblo (y me vi absolutamente todas las películas que tenía ese recinto), miraba un film alquilado a la tarde, bosquejaba la hoja de ruta de la novela, me cocinaba la cena, miraba la segunda película del día y desde la medianoche hasta que salía el sol escribía.









Así estuve 23 días, todos los días hacía lo mismo, y no me arrepiento de nada, porque produje muchísimo y regresé a Buenos Aires con la novela casi terminada. En la última semana, Paula me vino a visitar y lógicamente mucho no escribí...





Tres Poderes es el nombre de la novela que todavía está inédita y cuenta la historia de un joven periodista de buena posición social que, aunque escribe para una revista de modas y tiene dinero en su cuenta de banco, a sus casi treinta años, aun no sabe en que dirección encausar su vida; hasta que conoce a unos seres que lo llevan hacia su destino final: Ser el mediador en un conflicto de proporciones bíblicas entre ángeles, demonios, seres mágicos y vampiros, que rodean a diario a una ignorante humanidad. Con esa novela llegué temprano a la moda de vampiros y seres celestiales, y por ahora sigue cajoneada.

Durante 2003 la economía y el orden social comenzaron a mejorar en Argentina. Había más circulante disponible, habían aumentado las posibilidades de trabajo, yo daba más clases de inglés y tenía algunas colaboraciones periodísticas; también comenzaban distintos rebusques para trabajar o para obtener lo que ahora ya no se podía pagar porque era muy caro o porque simplemente no entraba al país. Lo que no podíamos conseguir, lo copiábamos o canjeábamos, o rogábamos que nos trajeran de afuera, de regalo.

Cerca de fin de año, mi amigo Santiago me invita a ir a Colonia en el velero familiar, y aun falto de dinero, acepté la invitación para descubrir una ciudad nueva, compartir el viaje con un muy buen amigo e incursionar en tierra charrua por primera vez.

Colonia del Sacramento, es conocida en el medio local como Colonia, está ubicada en la ribera norte del Río de la Plata, y se encuentra a 177 kilómetros de Montevideo. Es un destino turístico elegido por su riqueza histórica, su infraestructura turística, su tranquilidad, sus calles empedradas y sus atardeceres, elementos que lo convierte en un lugar ideal para el descanso.

Salimos de Argentina desde la amarra del Club Olivos y yo básicamente ayudaba a Santiago en la travesía que nos llevo unas 2 horas. Partimos rumbo a Riachuelo, y la ida se hizo rápida y didáctica. En Colonia amarramos muy cerca del área turística y como estábamos famélicos, nos fuimos a comer un cargado chivito uruguayo.


Aunque Colonia representa solamente una parte del vivir en Uruguay, no deja de estar conectado al territorio y su cultura. Con lo cual mi primer contacto con los uruguayos, no se iba a diferenciar de mis siguientes contactos en otros viajes: Somos hermanos, pero tenemos personalidades diferentes, para bien y para mal, de ambos. Operamos en velocidades distintas y aunque a veces me equivoque, cuando no sincronizo tiempos de respuesta, a mi me molesta; aunque a muchos les agrade su paz y su ritmo.










En el puesto de a pie donde elegimos comer, nos hicimos amigos de unos belgas que vivían en Argentina y eran paisajistas. Juntos recorrimos los puntos más turísticos de la ciudad.

Los mejores paseos y lugares para visitar en Colonia son: El Muelle, El Portón de Campo, La Rambla, La Calle de los Suspiros, La Plaza de Toros, El Faro de Colonia y más. En la Punta Santa Rita, del lado Norte del cabo, está el pequeño puerto para embarcaciones deportivas y de recreo llamado "Puerto Viejo", donde amarramos. La capacidad de amarre es de más de 160 embarcaciones. En la época veraniega sus instalaciones se ven colmadas por unidades de bandera argentina. La ciudad de Colonia en la actualidad cuenta con 21.714 habitantes.

Después de recorrer los lugares más clásicos de la ciudad, y de intercambiar información con quienes venían de la tierra de Tin Tin y serían grandes compañeros de copas, una vez regresados a Baires; decidimos explorar playas con Santiago que no tenían fácil acceso: Lo hicimos mediante un bote que llevábamos en el velero.

En menor y mayor medida, los dos somos "army brats", hijos de militares, y ese velero tenía de todo y nosotros estábamos preparados para emular al Corto Maltese. Con lo cual pasamos todo el día explorando y mapeando playas de difícil acceso, jugábamos al futbol o simplemente boludeábamos, donde muy pocos llegan.


El regreso fue más que interesante, de las playas a Colonia, nos sorprendió un fuerte viento que sólo lo sentimos cuando estabamos a rio abierto y no podíamos regresar a las playas. Asi que le pusimos coraje y llegamos volando a la amarra de Colonia. Una vez allí, un poco desinformados y otro poco pasados de audaces, decidimos volver rápido a Buenos Aires para ganarle a la tormenta que se podía venir. Una locura. Parecíamos los personajes de The Happening queriendole ganar al viento. Si bien volvimos con todas las previsiones necesarias, los imprevistos ocurren y si bien la ida de Baires a Colonia nos llevo 2 horas de travesía, la vuelta nos llevó 8 horas, porque tuvimos que luchar contra una tormenta. A mitad de camino entre Colonia y Buenos Aires, de noche, el control naval y de clima no supo medir una tormenta que nos sorprendió a todos los que estábamos en el agua y el velero se empezó a mover muchísimo, al ritmo de las olas que cada vez aumentaban más en tamaño y fuerza. Si aprendí a respetar el mar surfeando, aprendí a respetar el Rio de la Plata esa tarde navegando. Aunque Santiago controlaba todo de manera súper eficiente, volvimos seguros aunque atados porque Poseidón estaba enojado. Luchamos horas contra la tormenta y el Rio de la Plata que se manifiesta como mar. Tuvimos bastantes horas de navegar, y ajustar todo tipo de variables, hasta que vimos Buenos Aires y para escaparle a la tormemta, como en el final de una película, bajamos las velas y llegamos a todo motor, surfeando olas con el velero, que impresionaban hasta a los más experimentados. Cuando llegamos a la amarra en Olivos, escuchamos que algunos veleros se habían dado vuelta y la prefectura de ambos países los estaba buscando.

Colonia me dejó el primer contacto con los de la banda oriental en su terreno, el compartir un momento de tensión aventurera con un amigo y el respiro de que aunque falte dinero, los amigos, el tiempo y la voluntad hacen que la aventura no pueda morir.



Buenos Aires – Chosma - Buenos Aires
Por María Eugenia Somers

Aunque nací en el gran Buenos Aires, viví en Neuquén toda mi vida, gracias al trabajo de mis viejos (o ése fue el motivo aparente). Y ahora, a causa de mi estudio universitario (o mi motivo aparente), me mudé a Capital.
Chos Malal está muy cerca de la Cordillera del Viento, limita con Chile y Mendoza. Es "una ciudad con corazón de pueblo", o sea, un pueblo. Los habitantes siguen siendo pocos, como para que uno se sepa la vida de todos los de su generación, por lo menos. La señal de celular e internet es inestable, hay dos marcas de shampoo, tres colegios secundarios, calles de tierra, mucho viento, un boliche, un cielo con estrellas que se ven, un cine, mate dulce, muchos gendarmes y, a excepción de una gestión, todos los intendentes fueron del MPN (el partido de derecha tradicional de Neuquén, el de Sobisch asesino).
Mi sensación apenas me mudé desde Neuquén a Buenos Aires, sobre todo al empezar la Universidad, fue como de pasar de la televisión en blanco y negro a la de color, de ser fulana de tal a no ser nadie, de acostarme en la plaza a tomar sol a tener mil precauciones en la ciudad, de hablar de política solamente en mi casa de familia a hacerlo en todos lados, de caminar por el pueblo a tomarme ochenta bondis en el día, de saludar a todo el mundo para ahora "no poder confiar en nadie".

Extraño mis montañas, la sensación de imperturbabilidad, el pasto, que la naturaleza decida por mi (cuando nieva no hay clases), mis amigos, el silencio, el tiempo, mis viejos, el horario de siesta, no tener que coordinar visitas y simplemente ir a la casa de alguien, las clases sociales más parejas, usar jogging, que anochezca a la hora que corresponde...no extraño que me conozcan todos, ni el conformismo político, ni usar Sedal, no poder conocer más gente, ni no poder ir a espectáculos, ni a los conductores chusma de radio.
En mi primer año en "Buenos Aires Ciudad", me preguntaron de qué país era, porque no hablaba como porteña. Razonamiento: Si no hablás como porteño, sos de otro país. O sea, para muchos porteños, la Capital Federal es el país.
Cada vez que vuelvo a Chos Malal, mis amigos me preguntan si lo que se dice de los porteños es verdad...y yo realmente me esfuerzo para responderles que no. Porteños, denme argumentos!
  

María Eugenia Somers es estudiante de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, es mi prima y sigue siendo mi protegida familiar.




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