Cuba 2007, Pequeña Gran Nación II.



Cuando pa’ Cuba me fui (2007), Parte II (El resto de la isla).



Cuando estaba llegando a la isla, conversé en el vuelo con un abogado argentino que también iba a mochilear por su cuenta. Por las dudas, nos pasamos la información de los hoteles donde íbamos a parar, en caso de emergencia y que la asistencia de un compatriota fuese necesaria. El día que me estaba yendo de la Habana, rumbo a Santiago de Cuba, el Dr. Nicolás Eichenbaum me llamó para viajar juntos un tramo y ahorrar dinero. Como suelo creer en la seguridad en números, en tierra extraña, acepté la propuesta y mochileamos juntos una semana.

Más allá de los primeros dos y últimos dos días – que decidí quedarme en un hotel – a falta de hostels, en Cuba elegí quedarme en casas particulares, donde te alquilan una pieza y te dan de desayunar. No hay mejor inmersión cultural que esa. Y si hablamos de inversión, Cuba – al menos para los argentinos – es un destino caro, pero lo que se pierde en dinero se gana en conocimiento histórico-cultural y la buena onda de la gente. Cuba es uno de los países del continente al que volvería: por su gente, sus paisajes, su cultura, etc.


Si se come en la calle, o cafeterías, y se comparte habitación, los costos se abaratan, y eso es lo que hice con mi compañero de viaje cuando llegamos a Santiago de Cuba, que es mucho más pobre que la Habana, y me hacía acordar un poco a México, por su estilo colonial y un cierto toque cansino.

El viaje de la Habana a Santiago de Cuba fue de 14 horas, por los micros de Vía Azul. Por suerte pudimos viajar de noche (de 22hs a 12hs) y así ahorramos pagar hospedaje por una noche. El viaje nos salió 51 CUC cada uno. Hay otra empresa llamada Astro, que es para hacer viajes de larga distancia, pero sólo puede ser utilizada por cubanos, ya que el mismo trayecto que nosotros hicimos por 51 CUC, ellos lo abonan 3 CUC…        

A través de una compañera de trabajo, hice contacto con Tamara y Manuel, que son dos médicos que alquilaban una habitación de su casa a huéspedes, para hacer unos pesos extra. Con ellos me alojé por 25 CUC, en una habitación con aire acondicionado y baño, en su hogar de la calle 7, entre 1 y 2, #33 – arriba, en el barrio Ensueño. Cuando apoyamos las mochilas en las camas de la habitación, sentí que ya habíamos desembarcado en Santiago.


Santiago de Cuba es la segunda ciudad en importancia de Cuba, está situada al este de la isla, y es la capital de la provincia del mismo nombre. Fue fundada en 1515 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar. El conquistador Hernán Cortés fue el primer alcalde de la ciudad y de allí partió hacia la conquista de México.
La ciudad ha ido creciendo al fondo de su bahía y está rodeada, en tierra firme, por la Sierra Maestra. Esto condiciona el clima cálido y húmedo del lugar, a la vez que permite ver hermosos paisajes con una rica composición de elementos urbanos, naturales y marinos al mismo tiempo. Posee un relieve irregular, lo cual contribuyó al desarrollo de un escenario urbano donde las avenidas y calles se empinan o descienden. El clima es tropical húmedo, como en el resto de la isla. Las precipitaciones aumentan a medida que se asciende a las montañas y disminuyen hacia el sur. Las características geográficas de la zona la convierten en una de las principales masas forestales del país.
La provincia, incluyendo los cayos tiene una extensión territorial de 6 mil 170 km², por lo que es una de las cuatro más pequeñas del país, junto con La Habana y Cienfuegos. Está situada en el extremo oriental de Cuba; limita al norte con las provincias de Granma y Holguín, al sur el mar Caribe, al este con la provincia de Guantánamo y al oeste con Granma. Por su importancia político-económica se considera la segunda provincia en importancia del país. La población total es de 1.045.900 habitantes (de acuerdo al censo del año 2009) con una densidad de población de 170 habitantes por km² y una estructura por sexos de 50% masculino y 50% femenino.



Santiago de Cuba es la cuna del son, el bolero, la trova tradicional y la expresión coral, que tienen un profundo arraigo. Allí nacieron grandes músicos, como Eliades Ochoa, Compay Segundo, Olga Guillot, por sólo mencionar algunos.
El tejido económico que nació de la mano de la minería y luego se transformó en agrícola-ganadero, muestra hoy un diversificado desarrollo de la industria y los servicios asociados: constructivo, turístico y científico. La actividad fundamental de la provincia está determinada por la industria, con algo más de 100 empresas. El sector no estatal está representado por 136 cooperativas de producción agropecuaria, 213 de créditos y servicios, y productores independientes. Los organismos que más aportan a la producción del territorio son: el Ministerio del Azúcar (MINAZ) y el Ministerio de la Agricultura (MINAGRI).
Desde Santiago de Cuba también son fluidas las comunicaciones con el resto del país. A través del Aeropuerto Internacional Antonio Maceo y el puerto Guillermón Moncada se realizan las conexiones internacionales. Santiago concentra asimismo, el mayor potencial hotelero de la zona Suroriental, con más de 1.783 habitaciones, distribuidas en 19 hoteles, que representan a todas las cadenas y grupos reconocidos en el país.

Debo reconocer que hoy por hoy me río de todos aquellos con posibilidades financieras que me hablan de comunismo sin haber viajado a Cuba. Me hablan de una Latinoamérica unida, sin haber salido del país y aceptando los regalos que le dan mami o papi. Para hablar, hay que leer mucho o haber estado. Mis apreciaciones de la isla a sólo 5 días de haber pisado ese territorio, eran varias. Una muy notoria era la poca diferencia de clases sociales que había. Había/hay una vasta clase social que podríamos ubicar en el rango de la clase media baja, o clase baja alta, y sólo un pequeño margen de clase media alta (que incluye a funcionarios de gobierno, algunos profesionales y extranjeros).

Una de las notorias diferencias del sistema de trabajo cubano es que se trabaja un día sí y otro no, y todos de alguna manera trabajan para el Estado, porque el mismo lo posee todo (excepto unos pocos emprendimientos comerciales extranjeros y algunas empresas cubanas independientes de transporte, que deben contribuir mucho con el Estado). Las movilizaciones políticas también son destacables ya que todos tienen que ir, y quienes van y no van son controlados por jefes comunales, o autoridades laborales, que les firman una libreta al final de cada acto. Más allá de la notoria falta de ciertos elementos alimenticios (hay días en los que no hay pan, tomate, depende), y los bajos recursos de la gente, el pueblo cubano es un pueblo orgulloso y resistente, para bien.

El 18 de febrero, en mi primer mañana en Santiago de Cuba, me desperté y desayuné omelette de camarones, jugo de guayaba, pan con manteca y un café con leche que nos había preparado la dueña de casa y estaba incluido en el precio que pagábamos por noche.
Después del alimento, decidimos visitar el Cuartel de Moncada, lo que hoy es la Ciudad Escolar 26 de julio, un edificio docente. El cuartel Moncada adquirió relevancia histórica el 26 de julio de 1953 cuando un grupo de 135 guerrilleros anti batistianos (opositores a la dictadura de Fulgencio Batista), divididos en tres columnas comandadas por Fidel Castro, Raúl Castro y Abel Santamaría realizaron el asalto al mencionado cuartel. Este acto, que resultó fallido, fue el comienzo de la lucha que acabaría el 1 de enero de 1959, cuando los revolucionarios entraron triunfantes en la ciudad de La Habana y dieron comienzo a la revolución cubana. El 9 de enero de 1960, un año después del triunfo de la Revolución, empiezan las obras de demolición de los muros del acuartelamiento militar con la finalidad de convertirlo en un centro escolar. Visitar el cuartel Moncada fue una visita necesaria.


Otra pasada vital fue estar presente en la Plaza de los Héroes, sobre la Avenida de las Américas, donde hay un gran monumento de mármol que representa la caída de los cubanos que murieron junto al Che en Bolivia. Muchos de los cubanos que murieron con Ernesto Guevara y Tania la Guerrillera en Bolivia, eran oriundos de Santiago de Cuba.

Después de la importante cuota de historia, decidí ir a descansar a la Playa Siboney, que es pequeña, con arena de conchillas, pero con el agua muy calida. Tanto en las playas, como en las calles – más allá de la clara seguridad que hay en todos lados – un poco molesta quienes constantemente ofrecen servicios o cosas para vender, y la omnipresente e indignante prostitución; aunque tristemente se entiende como recurso de escala social.


A falta de buses para regresar a la habitación, decidimos usar el recurso de moto-taxi, que es ir atrás del ñato que maneja y dejarle 10 CUC para que te acerque a donde uno le pida que vaya. Y olvídense de llevar cascos, porque si no hay harina en la isla, menos va a haber cascos. La moto-taxi nos dejó en la tarde-noche de ese día en la plaza central de Santiago de Cuba, y decidimos parar ahí con el objetivo de cenar. Algunas personas cocinan y llevan su comida a vender a la plaza, para hacerse un dinero extra, pero cuando esa comida callejera se acaba, uno debe comer en restaurantes que salen caro; razón por la cual había que llegar y comer sí o sí en la plaza. Mientras hacíamos cola para comprar 2 porciones cada uno, una de las personas en la fila se quiso colar y otro le clavó una tijera en la espalda. Yo lo vi todo clarito, ya que los tenía a un metro de mi posición. El apuñalado cayó de rodillas y el agresor corrió (pero fue detenido a dos cuadras, por la policía militar, al verlo correr, pobrecito…). Ni siquiera tuve que acercarme para asistir al apuñalado, porque rápidamente llegó un móvil policial que lo llevó al hospital, y acto seguido se siguió vendiendo comida normalmente. Ese fue el único episodio violento que vi en dos semanas, y no fue parte de un hecho criminal. Con la policía, los militares y las prisiones en Cuba, no se jode…Ahora, ¿Quién anda por la vida con una tijera en el bolsillo? ¿Sería sastre el agresor? Cosas que pasan en Cuba…

Si un país pobre estuviese en una profunda crisis, elegir temporariamente un modelo comunista para asegurar comida, salud, vivienda, igualdad de derechos, educación y trabajo, no es un mal paso. El dilema surge si ese país se recupera económicamente y tiene un techo por sobre su cabeza. Ante la recuperación económica, una transición socialista y capitalista es el triste, pero lógico camino a seguir.

Cuba es un país plagado de virtudes y defectos. Como virtudes son claras las actitudes de otorgar comida gratis, o a precios económicos a personas con discapacidad, embarazadas y ancianos; así como la salud y educación gratuita, en todos los niveles. Sin embargo también están los defectos del modelo como la falta de legítima defensa, la abundancia de beneficios de los policías y funcionarios, el control de los medios, la restricción económica, y la limitación de Internet, al punto que cada vez que un disidente escapa, pueden pasar muchos meses hasta que se sabe qué fue de su vida (a pasado con artistas, deportistas, médicos, etc.).
Después también entran en juego distintas variables ajenas al modelo. La deficiencia en el transporte y en los aspectos edilicios, están más relacionados con el bloqueo y la falta de materia prima, que con la desinversión gubernamental. El bloqueo afecta notoriamente la vida de los cubanos, y de los turistas también. Sin el bloqueo, el gobierno cubano no tendría que tener dos tipos de precios (uno para residentes y otros para turistas).

Con mi compañero de ruta decidimos quedarnos varios días en Santiago de Cuba y en la mañana del 19 de febrero, desayunamos café con leche, pan con manteca y huevos fritos con jamón. Ese jamón que provenía de un chancho que tenía la dueña de casa. Como el gobierno controla la carne vacuna, a los ciudadanos se le da la libertad de tener gallinas y chanchos, para que quienes quieran tener raciones extra de carne de pollo o cerdo, se lo puedan auto gestionar; sin tener que depender de que el estado se los provea, o depender del mercado negro. Razón por la cual no es atípico despertarse con el cloqueo de las gallinas o el gruñido de los chanchos, en cualquier casa y barrio.

Después de desayunar visitamos el hospital Saturnino Lorca, donde Fidel pronunció el discurso en su defensa e inmortalizó en 1953, la frase “la historia me absolverá”, por el ataque al cuartel de la Moncada.
Ese día fue de puro recorrido histórico, ya que visitamos la Iglesia de Cobre y el cementerio de Martí, con su glorioso cambio de guardia y toda la historia del prócer latinoamericano.



Para movernos de acá para allá, decidimos “alquilar” a un taxista que nos llevó a todos lados y lo tuvimos de chofer desde las 10 hs hasta las 19 hs. Los datos históricos los brindaban quienes eran los guías de los lugares, pero los aportes históricos de parte del ciudadano común, corporizado en nuestro taxista-chofer, también fueron invaluables. Al amigo taxista le pagamos 30 CUC. Que es mucho para un cubano (es lo que gana en un mes, por parte del estado) y no es un dineral para un extranjero.

Con nuestro chofer-taxista también decidimos visitar el Morro, con su fuerte, museo, cañonazos e historias de piratas.













En el final del día, pudimos pasar por la Playa Estrella, que si bien tiene fama de popular e insegura, es más linda que la “turística” Siboney.




El final de ese día, con la cena de pollo frito y cerveza Bucanero, me llevó a la reflexión de lo gris que es Santiago de Cuba. Es una ciudad con muchos peros. Con un jineterísmo extremo, donde los beneficios que tiene la policía son más notorios que en la Habana, ciudad todo se pierde en su masividad.

En Santiago es importante quedarse al menos tres días, por su historia, pero sin mucha vida nocturna, puede aburrir un poco. Y es ahí donde me di cuenta de la absoluta ausencia de las publicidades. Simplemente no hay publicidades, porque es sistema no las necesita. Quizás haya una publicidad de la limonada Cachito (una de mis adicciones cubanas y su versión de 7up) en los bares, pero en general los carteles son ocupados por propaganda política, que sí es funcional a este sistema. 
  


Entre cerveza y cerveza, hablamos mucho con los cubanos que frecuentan las plazas, para que uno los invite a tomar algo, y se nota la falta de libertad. La falta de libertad de expresión, la falta de libertad de circulación, la falta de libertad de opciones de diversión, y muchos otros ejemplos, que quizás son el precio a pagar en nombre del bien común. Quizás por eso me guste tanto Cuba y su gente: tienen una rica historia y profundos debates que no son fáciles de resolver. ¿Hasta qué punto sirve continuar con este sistema, cuando un administrativo del ministerio de economía – que me pasó el dato – cobraba 400 pesos cubanos, pero un par de zapatillas le salía 1300? ¿Tiene sentido una equidad total de 24 dólares al mes, que en general sólo alcanza para los gastos de una semana y fuerza a la mayoría de la gente a realizar otra actividad laboral/comercial, con el solo fin de sobrevivir? ¿Por qué uno no puede tener la libertad de considerarse un paria e ir a vivir a un camping en una carpa? (un policía me contó, y se lamentaba, de cómo tuvo que arrestar a un cubano que eligió vivir así). Los debates cubanos no son de fácil resolución. Cosas que pasan en Cuba.

Los Comités de Defensa de la Revolución, es la más poderosa de las organizaciones cubanas no gubernamentales, que tiene la movilización de los partidarios de la Revolución como uno de sus objetivos principales. También participa en tareas de salud, higiene, de apoyo a la economía y de fomento de la participación ciudadana en distintos ámbitos, como en la participación en las elecciones o en las asambleas. La CDR tiene una red de informantes vecinales, cuadra por cuadra, que controlan todo. Desde los patrones homosexuales de sus vecinos, la vestimenta de la población o si permitir más o menos el mercado negro en tal o cual barrio, de acuerdo a las necesidades del distrito. Los miembros de esta organización gubernamental y la policía, tienen un fuerte peso en el devenir diario. Tienen demasiada incidencia. Ellos son los que comunican, y en base a esos informes, un mercado negro de alimentos habilita más o menos la comida necesaria para que un barrio no se muera de hambre, o faculte a la policía a que emita multas con fines recaudatorios.

El gobierno y la policía regulan la vida de sus colindantes al prohibir el uso de drogas, con un gran nivel de aprobación popular, pero le dan rienda suelta al consumo de alcohol, que tiene alarmantes niveles de consumo en la isla. Ante la falta de entretenimiento, dinero, futuro, libertad, el ron se consume como agua. Todo pueblo tiene su pan (guayaba, ron, potaje y cigarros) y su circo (béisbol), pero el nivel de uso de bebidas alcohólicas en Cuba, es destacable y pavoroso. Así como he visto los cuerpos más atléticos del continente, también he visto demasiados cubanos quemados por la falta de nutrición y abuso al alcohol…Cosas que pasan en Cuba :(

El martes 20 ya estábamos en la ciudad de Baracoa y nos hospedamos en una habitación de la casa de la Sra. Laura Palermo, en la calle Flor Crombet 214. La habitación con baño privado y terraza a 20 CUC la noche, era un buen negocio, aunque Baracoa no haya sido un gran destino.



Baracoa, llamada también la Ciudad Primada, es una ciudad situada en la provincia de Guantánamo (Cuba). La ciudad fue fundada el 15 de agosto de 1511 con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa por el conquistador español Diego Velázquez que ostentaba entonces el título de Adelantado. Declarada Monumento Nacional, la ciudad está situada entre los ríos Macaguanigua y Miel. Entre sus atracciones naturales se encuentra el río Toa, marcado por numerosas cascadas, siendo la más conocida El Saltadero con 17 metros de altura y las montañas del Yunque que debe su nombre a la similitud con la pieza que usan los herreros. El acceso a la ciudad por tierra constituye una aventura ya que hay que recurrir a una vía muy peculiar que serpentea entre las montañas y que lleva el nombre de la Farola. Esta carretera cuenta con 11 puentes colgantes y su punto más elevado son los Altos de Cotilla, a más de 600 metros sobre el nivel del mar.
Los principales productos de la región son el coco, el cacao y el café, aunque desde finales de la década del 90 del pasado siglo el turismo se ha convertido en una de sus principales fuentes de ingreso debido a su extraordinaria belleza.

Baracoa no es muy recomendable para visitar. Es pobre, las playas son sucias y con descargues cloacales, no es pintoresco ni divertido. Pero…es tranquilo, seguro, se puede hacer trekking en un bosque con un guía por unos 20 CUC (al menos hace 5 años), se puede beber barato (un mojito o una cerveza me costó 1 CUC), se puede comer barato (un sándwich en la calle por 0,30 CUC) y fue en esta ciudad donde probé langosta por primera vez, en la famosa playa Maguana. Con unos españoles, compartimos un taxi para ir rumbo a esta playa a 8km de Baracoa. En la playa Maguana, se nos acercó un cubano para ofrecernos langostas recién pescadas y cocidas. Accedimos a comer una y si bien es una experiencia recomendable (sugiero chupar el interior de los brazos), sigo prefiriendo a los langostinos como mi fruto de mar favorito. La playa de Maguana es paradisíaca y muy recomendable, es lo único que justifica una incursión en Baracoa. La langosta la acompañamos con arroz y tomate y la bajamos con agua de coco que nos bajaron de la palmera ahí mismo. Todo eso nos salió 6 CUC en total; lo cual fue un regalo. Cuando dejamos de divagar acerca de la vida, tomar sol y nadar, con la puesta del sol, nos hizo botella (dedo) un jeep con un baracoense que escuchaba salsa y se iba a una fiesta en la plaza central. Así que seguimos camino con este nuevo amigo y abandonábamos a la hermosa Maguana.



Como Cuba es muy segura, no es loco sumarse a las jodas de otros. Solamente te exponés al acoso de que te pidan que le pagues esto o aquello, pero con un “no tengo suficiente dinero” alcanza. En la plaza había una juntada espontánea de jóvenes y turistas, y para cuando llegamos, ya no había más comida. Pero, apareció un vecino que nos ofreció “spaghetti en vaso”, y por 2 CUC nos trajo un vaso de plástico repleto de fideos con un chorro de puré de tomate, que nos bajamos como si fuera el mejor spaghetti del país. Cosas que sólo pasan en Cuba ;)
En esa juntada conocí a un jujeño que en Argentina levantaba algodón por 10 pesos al día, y cuando se vino becado a Cuba a estudiar minería, conoció una cubana (un infierno, la flaca más linda de toda la isla) y decidió quedarse en la tierra de Fidel a cuidar a su chica, estudiar minería y hacer unos pesos extra tocando la guitarra en la plaza. Con Nicolás, el argentino que me acompañaba, le decíamos: “Claaaaro, vos no volvés más. Esto allá no lo conseguís” (mientras le hacíamos gestos acerca de su novia) y él sonriente asentía, para no ser tan evidente ante su pareja. Cosas que pasan en Cuba :)

Para el 22 de febrero, pasados los 9 días en la isla, recuperé completamente la práctica de mochilear (comer poco, dormir poco, viajar mucho, cambiar de ciudad cada 2 o 3 tres días), y ya me había acostumbrado a las características del país: El acoso de venta por ser “yuma” (extranjero), la constante pero respetuosa oferta de jineterísmo, las conversaciones que sólo rondan acerca de su historia o la queja de lo que no tienen, y el chisteo. Cuando te quieren llamar, te chistan, cosa que me irritaba, mal. Pero cuando uno está en Roma, hace como los romanos, así que con todo me fui acostumbrando poco a poco. Hasta del chisteo.

Con mi salida de Baracoa me despedí de Nicolás, con quien por una semana nos hicimos el aguante y a quien considero – como a muchos otros alrededor del mundo – un hermano de mochila.

Ese día me fui de Baracoa para Holguín a las 9:30 hs, en una combi repleta de mochileros europeos, por unos 28 CUC cada uno. En el viaje de 6 horas, hablamos de política, en contra de Estados Unidos, futbol, y terminamos cantando todos un greatest hits de ABBA. La hermandad mochilera a pleno.

En Holguín estuve de paso, porque iba rumbo a Trinidad, pero de haber tenido tiempo me hubiese quedado a explorar un poco más esta ciudad.



Holguín es una ciudad de Cuba, capital de la provincia homónima desde 1976. Se le suele denominar actualmente como la Ciudad cubana de los Parques. La provincia de Holguín está situada hacia el noroeste de la región oriental de Cuba, entre 21°15’, 20°24’ de latitud norte y los 76°19’, 74°50’ de longitud oeste. Ocupa el cuarto lugar en extensión entre las provincias con 9 292,38 kilómetros cuadrados, representando el 8,5 % de la superficie total del país. Predominan las alturas de Maniabón, llanura del Cauto, llanura de Nipe y las montañas de Nipe-Sagua-Baracoa. El municipio de Holguín es en su mayoría ondulado, con algunos cerros y una pobre red hidrográfica. Su extensión territorial es de 655.9 km², y su población tenía 335.000 habitantes hacia en el 2007. En Holguín el 85 % son blancos con ancestros españoles, 13 % mixtos (mulatos, asiáticos y eslavos) y un 2 % son negros con ancestros africanos. Aunque lo que yo vi en las calles no refleje las estadísticas oficiales…
La ciudad de Holguín cuenta con una desarrollada industria mecánica, tiene una industria de materiales constructivos, talleres automotores, industria alimenticia, reparaciones de equipos eléctricos entre otras. El turismo es otra de las ramas de la economía del municipio, también cuenta con una estructura de servicios comerciales en diferentes ramas. La ciudad cuenta con el moderno y eficiente Aeropuerto Internacional Frank País situado a escasos 15 km del centro de la ciudad.
Entre sus playas se destacan Guardalavaca, en forma de concha o ensenada, y Don Lino, conocida como la pequeña gran playa por la calidad de su arena y su corta extensión. También se destacan Playa Esmeralda y Playa Pesquero (Costa Verde).

En Holguín me tomé un café en la calle por 1 CUC, y hablando con el cafetero me enteré más cosas del devenir diario de quienes viven en la isla: El estado les cobra a los hostales, y a las casas donde alquilan sus habitaciones a extranjeros, unos 14 CUC por mes, tengan o no tengan huéspedes ese mes. Las noticias de los noticieros son en cadena y siempre positivas. Si alguna vez algún turista tiene un problema con un policía, o en alguna situación, el cafetero me recomendó hacerme pasar por israelí, ya que a ellos no los tocan y los tratan con algodones…o si sos argentinos, hay que simular ser un médico invitado por el PCC. Con los israelíes, el partido comunista cubano y los médicos argentinos en Cuba, no se jode. Y si hablamos de médicos argentinos en Cuba, es imposible no hablar del amor de los cubanos por el Che. Los cubanos aman a los argentinos por el Che y por Francella (porque en el 2007 veían “Poné a Francella” y “Montaña Rusa”!). La fascinación de la gente por el Che y Maradona, no tiene límite, y cada argentino que pisa la isla se lo trata como un pariente lejano de los mismos, se nos quiere por vínculo territorial. Ernesto, Diego y Guillermo, gracias totales!

Ese día sólo recorrí Holguín y me dediqué a descansar, comer y tomar (una botella de cerveza rellenada, salía 5 pesos cubanos, la nada misma). Como el dinero y el tiempo se me acababa, decidí seguir camino a Trinidad y para el jueves 23 ya estaba en esa ciudad. Después de tres horas de viaje, veinte minutos más de bici-taxi y 5 CUC de por medio, ya estaba en la playa donde me quería quedar a descansar antes de regresar a la Habana.



La ciudad de Trinidad se halla ubicada en la región central de Cuba, específicamente en el sur de la provincia cubana de Sancti Spíritus, y es la capital del municipio del mismo nombre. La Villa de la Santísima Trinidad fue la tercera villa fundada por la Corona española en Cuba, a principios de 1514. La villa se fundó con la presencia de Diego Velázquez de Cuéllar. La ciudad de Trinidad es una de las ciudades coloniales mejor conservadas no sólo de Cuba, sino también de América y figura como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. En enero de 2014 la ciudad cumplirá 500 años!
Los puntos destacables de Trinidad son: la torre de Manaca- Iznaga - desde donde se domina el Valle de los Ingenios; las playas de Ancón y María Aguilar, el salto del Caburní, la cueva de las Calaveras o los cayos cercanos entre los que se destaca Cayo Blanco de Casilda.



Trinidad es un muy lindo lugar, muy recomendable, mucho más caro que los otros lugares, pero lo lindo, generalmente cuesta más. Así que paré en Playa la Boca, a 5 Km. de la majestuosa Playa Ancón, donde están todos los resorts y los hoteles caros de esa área. Los días que me quedé alquilando una habitación en el Hostal Barrios (calle 6 entre Avenida de Sol y Avenida de Mar), desayunaba en dicha casa y después le mangueaba la bicicleta al dueño para irme a las playas de Ancón a tomar sol y pasarla bárbaro.



Playa Ancón está en la costa sur de Cuba, mar Caribe. Su arena blanca y sus aguas verdes y azules la hacen irresistible. Existen más de 25 zonas de buceo en la extensa y magnífica barrera coralina de Ancón. En ellas permanecen hundidos numerosos restos de barcos.




Si calificase a la playa Siboney con un 5, a Estrella con un 6, a Maguana con un 7, a Playa Ancon le pongo un 9. Es una típica playa de resort, limpia, con arena blanca, agua plana y cálida y sin vendedores ambulantes. A esta playa me colaba haciéndome pasar por huésped de uno de los hoteles. Todas las mañanas ataba mi bicicleta en el estacionamiento, ingresaba en el hotel saludando en inglés, pagaba una hora de Internet en el Business center y de esa oficina me iba a la playa. Quienes trabajaban en la playa, me veían salir del Business center a la arena, saludando en inglés, y asumían que era yanqui. Así paré 3 días en una de las mejores playas de la isla, sin pagar un peso. La Argentinidad al palo!













Después de 3 días en la Habana, 3 días en Santiago de Cuba, 2 días en Baracoa y un día en Holguín, merecía estar 3 días en Trinidad, panza arriba disfrutando de la buena vida ;)
Esos tres días volaron y me recuperé durmiendo bajo el sol, leyendo, haciendo snorkel, duchándome muy bien, tomando Cachito, comiendo arroz con frijoles y mariquitas en el Hostal donde paraba, sin tener la más mínima idea de qué pasaba en el mundo.

Pero todo viaje llega a su fin, y toda billetera eventualmente queda vacía, así que para el lunes 26 de enero de 2007, tomé un taxi y 4 hs después, ya estaba de regreso en la Habana, para descansar, asearme apropiadamente dos días antes de regresar y pegar la vuelta para la Ciudad de la Furia.



Un día antes de volverme a Argentina, me fui hasta Varadero, su playa más popular, haciendo dedo, o “botella” como ellos le dicen. En esa playa hablé con unas chicas acerca de las reglas grises de Cuba: que si tenés dinero (porque lo ahorraste – difícil – o te lo regalaron familiares en el exterior), no es correcto que como otros no tienen, vos tengas, con lo cual para comprarte un auto o una computadora tenés que pedir permiso. Si comprás un auto y lo usás para trabajar y asiste al bien común, seguramente te lo aprueben. Al igual que si sos médico y querés tener una computadora. Si querés tener ambos bienes solamente para usarlos, no podés. Y no lo veo tan mal, aunque reconozco las limitaciones a las libertades personales que esto acarrea. Los autos generalmente son propiedad del estado y te los prestan en su uso. Como tener tierras en U.S.A, nunca son tuyas del todo y te las pueden sacar cuando quieran. Hablo por experiencia.



Estas chicas eran jugadoras profesionales de voleyball y ser deportista de profesión muestra que el deporte es vital en Cuba. No conozco país con hombres más atléticos. Nos pasan el trapo a todos, a nivel mundial. Todos practican/practicaron algún tipo de deporte (boxeo, ciclismo, béisbol, futbol, etc.) y como se alimentan bien, con lo justo, casi no hay obesidad y el sedentarismo es nulo (porque todos estudian o trabajan hasta dos trabajos, practican deportes o actividades partidarias y además sólo hay 4 canales de televisión, solamente estatales). A nivel de cuerpos de chicas, hay de todo para todos los gustos.



Una vez que estuve nuevamente en la capital, retomé la costumbre de parar dos días a la ida y dos días a la vuelta en un hotel muy bueno, en cada destino al que voy. El mochilero latinauta sigue muy vivo, pero los años y el sentimiento burgués siempre están al acecho. Así que después de registrarme nuevamente en el Hotel Vedado, estuve cuarenta minutos en la bañera con agua caliente, retomé la rutina de comer hamburguesas de carne de res, fui a comprar cigarros Cohíba para regalar, compré ejemplares de la única e inigualable Revista Latinoamericana de Historieta - que se hace autofinanciada en Cuba - caminé 6 hs por el Malecón, pasé por el majestuoso Hotel El Nacional (el mejor del país) y visité el Museo Napoleónico y el de la Revolución, donde saqué muchísimas fotos. Una ultima llamarada de gloria turística en la tierra de un Fidel que estaba vivo y lo más bien.

Con un pie casi afuera de la isla, empecé a ordenar mi mochila para el regreso, meditar acerca de cómo el poder corrompe – más allá de las buenas intenciones iniciales – y de cómo un viaje que empezó con la intención de descubrir la Cuba de Castro, terminó dándome más insight acerca de quién realmente elijo ser. Si el viaje a Perú me dio forma, México me solidificó, en Cuba se pulieron las aristas de muchos ángulos de mi personalidad. Al menos a las que se puede acceder desde el consciente.



Hay detalles de este viaje, que sólo los muy amigos y quienes estuvieron en la isla los conocen, y no los revelo por temor a un atentado, aunque si alguna vez este blog se convierte en libro, los archivos secretos de Cuba se van a desclasificar. Habrá que esperar ;)

El cambio en Cuba ya comenzó, pero en ese momento histórico, no se veía como muy posible. Por eso nunca hay que abandonar la esperanza. Quizás, un pueblo que supuestamente es tan culto, finalmente pueda llegar a tener verdaderas elecciones abiertas. Un pueblo tan resistente e históricamente consciente pueda elegir los medios que quiere seguir. Un pueblo tan feliz con tan poco, quizás sea mucho más feliz con otras opciones de entretenimiento. Porque es un pueblo que merece todas las libertades que todavía les son privadas. Aunque a futuro se les den estas libertades y la balanza de la equidad se vaya a la mierda, y terminen siendo un estado poco organizado como el de Honduras, el pueblo cubano merece la oportunidad, merece aprender de sus virtudes y defectos. Como todos.

Para el 28 de febrero, entre son y jugo de piña Ciego Montero (otra adicción cubana), cerca de la piscina y leyendo el Granma, termina mi última noche en Cuba. País...distinto este. Porque ni lo malo es tan oscuro, ni lo bueno tan brillante. Supongo que mi análisis, subjetivo, como debe ser - porque lo objetivo tiene características frías y moribundas – es al menos honesto. Nunca me volví de un país con tantas dudas y contradicciones. Es extraño. Con pobres que no son tan pobres como los nuestros, y con una mano dura que lamentablemente ahí sí funciona, me volví a Baires pensando que no se puede comparar nuestro capitalismo con este sistema comunista porque es como comparar al cielo con el mar. Y si bien, ambos son parte de la orbe y se afectan mutuamente, son incomparables y distintos. Hasta la victoria siempre!




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Cuba 2007, Pequeña Gran Nación.


Cuando pa’ Cuba me fui (2007), Parte I (La Habana).


La principal razón de mi viaje a Cuba, fue el deterioro de la salud de Fidel. Fidel Castro estaba muy enfermo y los rumores de que se moría en pocos días parecían concretos. Como disfruto de la historia, la política y viajar, me pareció acertado pasar mis vacaciones en Cuba y presenciar el momento histórico, si es que se daba. Sí, tuve un interés histórico-morboso de visitar la isla. Por suerte, Fidel todavía no murió, y si bien su enfermedad me alejó de mi esquema de sólo visitar la Latinoamérica continental, nada me hace arrepentir de ese viaje a Cuba.

La razón secundaria de ese viaje, solamente la conocen los que son muy amigos, y nada mejor que dejar algo de intriga en un relato…

Aunque estaba en pareja, la invité y no quiso venir, así que me fui de todas maneras porque como periodista, de profesión y alma, sentía la obligación casi moral de estar ahí, si es que Fidel se iba y las primeras variables de cambio se empezaban a ver. A los pocos días de estar en la isla, me di cuenta que con o sin Fidel, la estructura de poder cubana está tan bien construida, que no hace falta uno de los Castros para que el modelo se siga aplicando.

Viajé un martes 13 de febrero de 2007 vía la ya extinta aerolínea Lloyd Aero Boliviano, en el vuelo 932 que salió de Buenos Aires e hizo una primera escala en Santa Cruz. En tres horas de vuelo, leí un poco y me puse a hablar un rato con Macaya Márquez y el Pollo Vignolo, que viajaban rumbo a Bolivia para relatar/comentar a Boca vs Bolivar. Después de hablar con los colegas deportivos, me puse a hablar con un grupo de bolivianos que viajaban rumbo a Panamá (nuestra próxima escala), para promocionar una bebida frutal “que es pura vitamina y te aleja del alcohol”, como me contó uno de los recuperados. Los tipos no paraban de predicar las bondades de la bebida, mientras tomaban y tomaban ese menjunje verde espeso, que en definitiva sólo les sirvió de reemplazo de una cosa por otra. Reemplazaron el alcohol por la bebida de pura vitamina. Una adicción por otra. 

Las cinco horas de vuelo de Santa Cruz a Panamá las pasé leyendo mi guía Lonely Planet Cuba y dormitando un poco. Después de una breve escala en Ciudad de Panamá, con dos horas de vuelo más, aterricé en La Habana. Había llegado a Cuba.



La “República” de Cuba es un país asentado en el mar Caribe. Su isla principal, es la más grande de las Antillas Mayores y tiene origen orogénico. También forman parte del archipiélago la Isla de la Juventud y una multitud de cayos o pequeñas islas. Entre estos cayos se destacan: Cayo Coco, Cayo Guillermo, Cayo Largo del Sur, Cayo Jutía, entre otros. Al norte del país se encuentran Estados Unidos y Bahamas, al oeste México, al sur las Islas Caimán y Jamaica, y al sudeste la isla La Española.

Cuba ocupa el puesto 51 en el “Índice de desarrollo humano”, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (el cuarto entre los países latinoamericanos, después de Chile, Argentina y Uruguay). Me gustaría conocer cuáles son las variables que juntan a estos cuatro países…



Desde el triunfo de la Revolución Cubana (1959), el sistema político de Cuba es el de una democracia popular; es decir un estado socialista convencional, con una socialización (estatización y en ocasiones, cooperativización) de los medios de producción. Por casi cincuenta años, el país fue dirigido por Fidel Castro, primero como primer ministro (1959) y luego como presidente del Consejo de Estado, el máximo órgano ejecutivo, y el Consejo de Ministros (1976), actualmente al mando de su hermano Raúl Castro. La actual Constitución de Cuba, reformada en 2002, establece que Cuba es un Estado socialista de forma irrevocable, impidiendo cualquier modificación del régimen socioeconómico. La Constitución dice en su artículo 5: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Como verán en mis relatos, no todo es como lo pintan las propias leyes de este pequeño gran país.

El primer contacto con el cubanismo (al que estoy completamente acostumbrado porque me crié parcialmente en Miami), fue a través del cambio monetario. Uno generalmente llega a un país y cambia algo de dinero en el aeropuerto, para empezar. En Cuba, de una, tenés que cambiar dos veces de moneda porque hay dos monedas paralelas.

1 dólar representaba 1 CUC, o moneda nacional convertible. Pero ese CUC (que sólo usan los turistas o quienes trabajan con el turismo), representa 24 pesos cubanos. Para que vean la relación, un sándwich de jamón en la calle y un vaso de guarapo (jugo de caña de azúcar), salía 5 pesos cubanos (lo que equivalía a 20 centavos de dólar o CUC). Parece un quilombo, pero cuando uno mochilea y cambia de moneda cada dos o tres días, en países distintos, uno se acostumbra a los cálculos. Cuando uno consume algo en un negocio (en los pocos que hay, cerca o en los mismos hoteles), uno debe pagar en CUCs. Si uno consume algo en la calle, uno puede pagar en CUC – y hacer la cuenta mentalmente – o pagarle en pesos cubanos. Se usan las dos monedas.



Cuando salí del aeropuerto, el taxi lo pagué en CUCs y pedí que me lleve al Hotel Vedado. El taxista manejaba un auto demasiado moderno y ante mis preguntas el chofer me contó que los taxis último modelo son del estado y que él era sólo un empleado. Hay tres empresas estatales de taxis y todos los choferes tienen que tener “una intachable licencia de conducir, saber inglés, historia y marketing (¿?) para manejarse bien con los turistas”. El amigo Ricardo finalmente me dejó en el barrio del mismo nombre del hotel y ahí me fui a desempacar y descansar un tiempo. Respiraba el aire de la ciudad y mi visita a La Habana ya era una realidad.


La Habana es la capital de Cuba. Sus barrios más importantes, la Habana Vieja, Vedado, Miramar, Centro Habana y el Malecón, combinan historia, una ecléctica mezcla arquitectónica, y el ritmo y la bulla del Caribe, con ese toque cubano tan particular.


La Habana, adopta elementos culturales de España, África y las Antillas. Esta ciudad es la ciudad más grande, principal puerto y centro económico y cultural de la nación. Es también la sede oficial de los órganos superiores legislativo, ejecutivo y judicial del Estado, de todos los organismos centrales y de casi la totalidad de empresas y asociaciones de ámbito nacional. Además reúne la mayor cantidad de sucursales y casas matrices de las entidades extranjeras, radicadas en Cuba. O sea, absolutamente todo pasa por La Habana. Esta capital también es conocida por el nombre fundacional de Villa de San Cristóbal de La Habana. Fundada el 16 de noviembre de 1519 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuellar, su casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Cuando uno camina por sus calles nota que hay un límite muy definido entre la evolución de la arquitectura habanera antes y después de 1959. Desde esta fecha hasta el presente, la misma se caracteriza por un continuado deterioro y por la ausencia de un criterio de armonía a largo plazo. La Habana es una estoica capital atada con alambre y con injertos del siglo XXI.



El clima de la ciudad es tropical, como en el resto de la isla. Sin embargo recibe una mayor influencia continental en invierno, lo que hace que las temperaturas sean más frescas en esa estación. En 2010 se registró una mínima histórica de 4 grados centígrados. Cuba no es ajena al efecto invernadero. Las precipitaciones son abundantes en octubre y septiembre, y bastante escasas entre marzo y mayo, pero al no tener un clima húmedo, el calor se soporta.



Se nota a simple vista que la Habana está arquitectónicamente congelada en los 50's, 60's y 70's (con un 'Deco venido a menos que está en todos lados), acompañado con demasiados autos de la época. Hay pocos autos nuevos y la mitad de los automóviles son de los 50’s. El resto son Lada o Fiat (que entraron en los 90’s), y un que otro auto nuevo que compró el gobierno para un que otro negocio o funcionario.

El capitalismo es gigante e imposible de derrotar, incluso en Cuba. Así como la URRS no era taaaaan poderosa, Cuba ya no era/es taaaaan comunista. En lugares turísticos o no turísticos. Sobretodo una vez que se puede empezar a consumir Coca Cola (cara pero disponible, importada de México), que no hay escasez de petróleo (gracias a Chávez) y se puede mirar el resumen de Boca en la Libertadores por ESPN (aunque la mayoría no tenga cable, yo lo hice desde el hotel).

Como le pasa a la mayoría, los años nos ponen mañosos y poco a poco el snob va ganando terreno. Así que en 2007 necesité aclimatarme al menos dos días en un hotel 4 estrellas, antes de entregarme al mochileo y dormir y comer donde sea. El hotel tenía desayuno americano incluido, piscina, cable, aire acondicionado, una buena ducha; todas cosas que con los días empezaría a extrañar más y más. Pero la aventura no está hecha para los snobs, así que disfruté el confort de esos días de lujo, y luego disfruté de comer spaghetti en un vaso, sentado en la calle. La vanguardia mochilera es así.

La zona del Vedado es netamente turística y mi primer almuerzo en Cuba fue…una hamburguesa con papas fritas y Coca Cola, y a la mierda el comunismo…Ese primer almuerzo que pagué en el restaurante del hotel a 7 CUC, me empezó a dar la pauta de lo que no tenía que hacer para que me durasen los euros que había llevado. El minuto telefónico a Argentina estaba 3 CUCs y la hora de Internet estaba 6 CUCs, y así como la hamburguesa, en ese primer día, tanto la comida como el contacto con la base de Buenos Aires me fueron necesarios.


Para ahorrar dinero, y para experimentar, en la Habana me moví principalmente de a pie. Aunque unas pocas veces me tomé los buses para ciudadanos que son muy baratos. Los micros llamados “camellos”, son camiones apenas acondicionados para ser usados como transporte público, y suelen llevar hasta 300 cubanos de una. Existe una línea de colectivos Astro que fue creada para mover turistas, pero yo elegí moverme de a pie o como el hombre común. Los turistas en general se alejan de los camellos por lo inseguros que parecen, y el peligro que uno corre al viajar tan apretado entre otros pasajeros. Yo me crié viajando en el 96, así que el camello no me resultó un problema, a la hora de usar, y encima considerando que era regalado a la hora de pagar (10 centavos cubanos, lo mismo que una flautita de pan en la calle, en Cuba).


Cuando uno se aleja de la ciudad capital, se ve claramente que el 50% de la población aún es muy pobre. Pero es una pobreza distinta a la de Argentina. La de Cuba se lleva distinto. Con años de privaciones y un cierto orgullo nacionalista, no hay necesidades vitales que no estén cubiertas. Los pobres de Argentina son mucho más pobres que los de Cuba. En Cuba el Estado se encarga de darle a cada familia tipo: 2kgs de arroz, 2 kgs de carne vacuna, 2 kgs de frijoles, 1 pollo, 1 litro de aceite y muchos otros alimentos más que se distribuyen para asegurar de que va a haber un piso a la pobreza y a la nutrición. Será poco, pero con eso que les da gratis el estado, se aseguran que sus compatriotas van a estar alimentados y nutridos con lo básico. La desnutrición en Cuba no existe.

La carne vacuna escasea y sólo reciben 2 kgs gratis todos los meses de parte del gobierno. Pero, quien quiera puede tener cerdos y pollos y comerlos, o venderlos de forma ilegal, todo lo que quieran. El Estado hace la vista gorda en ese aspecto. La carne vacuna se reserva en cantidades iguales para toda la población y se da un extra a los infantes, ancianos y en los hospitales.

A nivel de necesidades y elementos materiales, aunque haya visto DVDs, CDs e historietas Made in Cuba - para niños y a pura propaganda política - en la isla faltan productos, faltan cosas...y ahí salta parte de lo raro. Ahí te cachetea el bloqueo y un gobierno que conduce la mayoría de la vida de la gente, con lo que tiene, con lo que quiere. Es raro ver que faltan cosas normales como jabón, aceite o libros, estos últimos son remanentes de editoriales de los 70's y el 80% son acerca de política. Los fines de semana, era muy particular ver las colas que se armaban para comprar el diario (el único que hay, estatal, el Granma). Lo cubanos aman leer, aunque sea pura propaganda. Sin embargo los jóvenes leen a Dean Koonts en las playas (vaya cosa bizarra). Por eso la prohibición nunca es buena. Pero bueno, los nuestros pueden leer lo que quieran y leen Crepúsculo…

Incluso en las cafeterías de turistas se notaban los faltantes: “no hay tomate, no hay pan, no hay carne”, era normal de escuchar. Así como el “se rompió”. En Cuba todo se rompe y todo se arregla con lo que hay, porque no hay repuestos de nada.

Aunque los locales me advertían que tenga cuidado con mis pertenencias, cuando caminaba por las calles, Cuba me resultó claramente más seguro que cualquiera país de Centroamérica continental. Y también más que muchos de Sudamérica. Eso es así porque con la policía y los militares (y las prisiones), en Cuba no se jode. Esta isla es un triste ejemplo de que al menos en el reino de los Castro, la mano dura funciona, ya que no hay secuestros, hay muy pocos robos, muy poca droga y muy pocas violaciones. Humanas claro, de violaciones de derechos, mejor no hablemos…(o sí, es muy condenable el trato que se le da a los disidentes, la oposición, los presos políticos cuyas causas no proscriben, los homosexuales, y muchos otros que siguen siendo víctimas del régimen de los Castro).

Sea en la Habana, o en el pueblito que sea, la propaganda política está en todos lados. El estado regula todo, incluso lo que dice no regular. Cuba parece un lugar turístico más. Parece, pero no lo es. Cultural e históricamente es interesantísimo.


En mi primer día, básicamente me alimenté, descansé y empecé a recorrer La Habana. Tiendo a caminar y estudiarme los mapas en donde sea que desembarco. Cuando empecé a averiguar como viajaban los cubanos de provincia a provincia, me sorprendí con uno de los primeros hechos de mi visita: los cubanos no viajan de provincia en provincia. Para que un cubano salga de su provincia, por negocios o para visitar un familiar, digamos, necesita una carta de invitación. Así que los micros de Vía Azul sólo llevaban a turistas, o un que otro afortunado cubano que había podido salir de su provincia. Jodido, es como que yo tenga que pedir permiso para ir a La Pampa. La razón de esta medida es mantener una equidad profesional, natalicia, económica; y manifestar poder.

Para moverme adentro de la ciudad, uno puede caminar, tomar un camello, un taxi que no tenga la matricula azul (esos son del estado y sólo levantan turistas), o puedo hacer dedo. Ellos le llaman “hacer botella” y es muy común pedir un aventón, ya que no hay suficiente transporte público. Así que una noche incluso me tomé una moto taxi a 10 pesos cubanos (pasó un ñato en una moto, yo hacía dedo, me dijo que por 10p me llevaba al centro, me subí a la espalda y arrancamos). La vanguardia mochilera es así.

El ejemplo de la moto-taxi es otro ejemplo de cómo la gente del país trata de ganar un dinero extra a cada oportunidad que tiene, sin tener que robar. En Cuba todos ganan poco y por eso tratan de hacer algún negocio paralelo para tener más dinero. Para los jóvenes, lo más común es agradar, ser invitado a bailar, cenar y tomar, por un turista, y así se asegura una salida cara, para ellos impagable. La otra opción es la prostitución. Siempre alguien te ofrece algo (ser guía, conseguirte algo que uno necesita, etc), y aunque puede ser muy pesado este tema (insisten todos, todo el tiempo, además del tema, y no diferencian un europeo o un latino con más o menos plata. Para ellos, si venís de afuera de Cuba, tenés dinero).

La primer noche en la Habana, la noche de la moto-taxi, no confundir con los oficiales y turísticos coco-taxis, visité el Café Cántate y la Casa de la Música – ambos cerca del Teatro Nacional. Distinta fue mi segunda noche en la que entré en contacto con las áreas más grises de la sociedad.


En mi segunda noche en la Habana, mientras buscaba donde comer barato (en la calle, para no entrar a comer a un restaurante donde lo mínimo salía 7 euros), conocí a Carlos que vendía arroz con frijoles y chicharrón (carne de cerdo frita) en la calle, en unos platos, que después le tenías que devolver (lo mantenía tibio en una heladerita de tergopol), y se ofreció para hacerme de guía. Aunque no lo necesitaba, me convenció de que le compre una cerveza cerca y no me jodía más. Como hablamos de política, y había buena onda, le compré una cerveza. Al rato se va “al baño” y vuelve con dos “lesbianas” que quieren estar conmigo por 30 dólares. Dudé, les soy sincero, pero como no estoy de acuerdo con la prostitución, además de que estaba de novio, no había hoteles transitorios, y como los hoteles turísticos y casas particulares no aceptaban compañía, iba a tener que ir a la casa de ellas, para hacer algo. Finalmente dije que no, y como no invité más tragos, al rato se fueron. Quienes están de acuerdo con la prostitución o la pasan bien con quienes ofrecen el servicio, o caen en una casa donde vos no sabes cómo salís…Sin embargo, Cuba es muy seguro y si te roban, los denuncias y terminan todos adentro, aunque eso no garantiza que te devuelvan el dinero, o el mal momento, si es que salió mal. Si sale bien, cada uno con su karma. El ambiente de la noche y la prostitución es triste y complicado en cualquier parte del mundo.

En definitiva, todos queremos lo que los otros tienen. Una conocida de Necochea me explicaba como había armado una huerta para gente pobre en Necochea, y como esa misma gente no quería los tomates o la lechuga de su huerta, sino que querían ir a McDonalds como “todo el mundo”. Los cubanos no te creen cuando uno les dice lo bien que están en ciertos aspectos, que resisten políticamente, que tiene un buen nivel de salud, que sus pobres no son tan pobres como los nuestros (eso no lo entienden y hasta no te creen), que tienen un gran desarrollo ecológico, etc. A la larga y a la corta, como los pobres de Necochea, los cubanos quieren hacer lo que hace “todo el mundo”, incluso ir a McDonalds.

Solamente hablando con la gente – quizás la mejor buena onda del continente, sí incluso más que en Brasil – uno se entera y aprende de todo. Uno de los principales problemas de Cuba es el aburrimiento. El estado incentiva el estudio, el trabajo y el deporte, no sólo por lo funcional de esas actividades, sino porque a nivel de diversión, no hay mucho que hacer. Los cubanos no quieren ir al teatro cubano gratuito y ya están cansados de los filmes cubanos. Los libros escasean. La televisión tiene 3 canales. Internet es carísima para ellos. Hay un solo diario. Menos mal que el Ron es muy barato (el Estado no es estupido, ese es el pan, como el béisbol y el baile es el circo).


El salario promedio variaba entre 20 a 30 dólares por mes. Sea barrendero o médico. El diferencial se hace con otros beneficios que unos tienen y otros no, y hay se les escapa un poco el tema de la equidad y el comunismo. Había 600.000 estudiantes universitarios y 100.000 profesores universitarios, con bibliotecas con 2 millones de libros, en una población de 11 millones de personas. Sin embargo, con todas las restricciones políticas, culturales y económicas que tiene la isla, ¿Qué calidad educativa tienen en Cuba? Cuba tiene muy buena reputación a nivel académico, tanto así como que España pertenecía al primer mundo; y ya todos sabemos como termino eso. Semejante restricción política, cultural y económica, impacta sobre el conocimiento de sus ciudadanos, no sólo los universitarios, y el gran conocimiento cubano está más cerca del mito que de la realidad.


En mi tercer y último día en La Habana (antes de irme hacia Santiago de Cuba), caminé los 7 kms del Malecón, saqué muchísimas fotos, visité la Plaza de la República, el Museo del Ron y los bares a los que frecuentaba Hemingway. También intenté hacer la fila para comprar un helado en la mítica heladería Copelia.

En La Bodeguita del Medio descubrí la Cola local: Tukola, que se suele mezclar con Ron. Pero que los argentinos usabamos para hacer el chiste tonto y decir: "Che, dame Tukola (tu cola)". "Viveza" nacional que le dicen...


En Cuba no hay negocios al público. Repito, no hay negocios al público. Entonces cuando existe uno (manejado por el Estado), se convierte en un suceso y en un claro punto de encuentro. La juventud y las familias, hacen hasta dos horas de cola por un cucurucho de helado, porque no hay otros lugares donde comer semejante cosa. Yo hablé con la gente e hice la cola una hora, hasta que me aburrí y seguí camino, pero porque sabía que en 12 días volvía a Buenos Aires y me hacía una panzada de helado si quería. En Copelia el helado se vendía a todos a un precio accesible y en pesos cubanos. Mientras que en todos los pocos negocios que puede haber en la isla, se le vende sólo a los turistas y en CUCs.

Los precios entre los cubanos y los turistas son generalmente distintos, pero principalmente porque nosotros podemos acceder a cosas que ellos no pueden (porque hay poco, o porque sale muy caro). La mayoría de los cubanos no accede nunca a Internet, y rara vez se mete en un locutorio. Si gana 24 dólares por mes, es ridículo que se patine 6 dólares en una hora de Internet. La cerveza rara vez se compra, porque es un artículo de lujo. Los locales casi nunca toman taxis, los turistas casi todo el tiempo, aunque sólo los que pueden llevar a turistas. Los museos para los cubanos son gratis, mientras que los turistas pagamos.

En 2004 los dólares dejaron de ser aceptados como moneda de uso, y en 2005 cuando se pasó al uso del CUC, todos los cubanos que tenían ahorros, tuvieron que salir a cambiarlos – para poder usarlos a futuro – y así el gobierno supo cuánto circulante retenido había en las casas de la gente. Recuerden que no existen los bancos privados.

Existen los cajeros automáticos, pero la mayoría de las tarjetas no funciona en ellos, así que uno debe morir cambiando dólares o euros, por pesos cubanos y perder el 20% del valor en cada transacción, en las pocas casas de cambio que hay, generalmente en los grandes hoteles. El cubano promedio usa los bancos.

Ese mismo día logré visitar el Museo Martí, con muchos elementos históricos de fines de siglo XIX, y algunos de la Revolución del 59’, y pasé por el Hotel Nacional (el hotel más lujoso del país).



Cuando terminé con el turismo, tomé un micro de la empresa Vía Azul para Santiago de Cuba. El viaje de catorce horas lo podía hacer de noche y me ahorraba una noche de hotel. Y hablando de hotel, ese mediodía abandoné mi habitación y comenzó el verdadero mochilaje y la vida de dormir donde sea y comer lo que sea, que es parte de la verdadera aventura cubana/latinoamericana, con o sin Fidel muerto.



Me quedaban 12 días y decidí cubrir la mayor cantidad de terreno posible. Salía de la zona cómoda y la verdadera aventura había empezado.


CONTINUARÁ

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