Norte Argentino 99' y Argentina Hoy.

El despertar, el que trajo el Satori, fue Walter Curia, quien repetidamente me “pinchaba” para que viaje y canalice esa curiosidad. Walter fue el padre de la criatura que se llamó Periodista, años después.
El anzuelo, fue Maria Eugenia B.S, hermosa colega poliglota nacida en San Isidro que era un clon lindo de Julia Roberts. La conocí en una fiesta que organizó uno de los institutos para los que trabajaba, y ahí fue que me comentó que “quería escaparse de todo, mochilear por Sudamérica”. Ni lerdo, ni perezoso, con un espontáneo “let’s” y algunos cafés y charlas más, cerramos el pacto y me puse a preparar el viaje. M.E, quien ya estudiaba periodismo en TEA, fue la madre de la criatura que se llamó Periodista, años después.

Por ellos dos comencé a viajar y a estudiar, como Periodista. Porque me gustó la carrera, y elijo pensar como tal, es que decidí seguir hasta ser Periodista y Licenciado en Comunicación Social. Supongo que no trabajo como periodista, porque quiero tanto a esa profesión.

En paralelo con el nacimiento del periodismo, nació el joven aventurero que decidió sólo viajar por el continente para contarles a otros como era. Nació El Latinauta.

Norte Argentino – Enero 1999

El viaje empezó por amor, curiosidad y para desafiar ese mote de “nene bien”,  a quien le llevaban el desayuno a la cama todos los días. El viaje a lo desconocido y peligroso era una manera de huir de la jaula de oro. El otro detalle, del viaje, es que a los veintipico, te sentís inmortal, y quizás el mundo era un poco menos peligroso en ese entonces.
De todas maneras, con toda la información del viaje que me iba a llevar desde Buenos Aires hasta el norte de Perú + las vacunas dadas que recomendaron desde las embajadas, una mochila forrada con alambre en su interior para evitar tajos y arrebatos (paranoico yo?), libros acerca de los países y sus atractivos turísticos, una muda de ropa y equipo de primeros auxilios, comencé a caer por el agujero del conejo.
Releyendo mi propio diario de viajes, me río de cuan burgués era a los 23 años, y me recuerda conocimientos olvidados (como notas al pie escritas en japonés, que hoy no entiendo, porque estudié 3 años ese idioma y hace una década sabía algo).

El camino del guerrero que comenzó una madrugada en Retiro, fue acompañada por los otros dos mosqueteros que eran mis hermanos en esa época: Marcos Rusev y Diego Molina (quien recomendó no viajar por una mina o viajar con una certeza de vinculo, pero como siempre disentimos, no le hice caso, aunque esa vez tenía razón).

El viaje de casi un día de duración a bordo del tren, rumbo a Tucumán, con pasajeros lavándose los pies con tachos, con mucho olor a comida siendo ingerida y otra descomponiéndose, y llevando animales, posta, era como uno de esas películas racistas de Hollywood. Yo no lo sufrí tanto como M.E, yo estaba concentrado en caerle más que bien y meterme en sus sábanas ni bien lleguesemos al próximo destino. Ella parecía hacer lo mismo y ayudaba en el armado de la ruta de viaje y actividades. 
Al llegar a Tucumán, nos hospedamos en una misma habitación en el Hotel Miami, que de Miami no tenía nada, pero yo podría haber estado en Kenia y me daba lo mismo. La última habitación disponible, la que tomamos, tenía dos camas marineras y televisión por cable. Ante la imposibilidad de cualquier acercamiento (todo lindo el viaje, pero había 11 defendiendo en el fondo), me salvó la primer noche una maratón de Seinfeld. Al día siguiente visitamos Tafi del Valle y Cafayate.

Tafi del Valle (Tucumán), viene del diaguita Taktillakta (“Pueblo de entrada Espléndida”). Es el principal centro turístico de Tucumán. Se encuentra a 107 km de la capital de la provincia y a 1976 m.s.n.m. Tafí es una agraciada combinación de montañas y ríos. Su capacidad hotelera cuenta con estancias, hoteles, hosterías, cabañas en alquiler y camping que albergan al más diverso publico.


A mi lo único que me gustó de Tucumán, fue la comida. Las empanadas, humitas y tamales, fueron lo mejor de ese trayecto. Sumado a la compañía de M.E (ya entrando en el campo de la histeria clínica) y una anécdota que escuché en un colectivo, salvaron esa parte del viaje (la anécdota es la teoría de una señora que la Iglesia trafica droga y que son las monjas las que la llevan como mulas y la guardan en los conventos de clausura – que es como para poner en una película de Guy Ritchie). Además del cartel que vimos días después en una iglesia que decía: “El Señor atiende de 6 a 12 hs”, deja muy mal parado a la ya sospechosa Iglesia Católica Tucumana : )

Al salir de esa ciudad, hicimos dedo hasta Salta capital y nos subimos a una Fiorino que llevaba flores. Tuvimos el aventón más decorado y perfumado de la historia,

En Cafayate, a pesar de que nunca me gustó tomar alcohol (excepto una breve etapa de ingesta de Tequila, a mediado de los noventa), visitamos las bodegas de Domingo Hermanos donde degustamos todos los tipos de vinos que fabricaban.

Cafayate (Salta), está a 183 km de Salta capital, se encuentra a 1.660 m.s.n.m., y se destaca por la producción del vino torrontés, el vistoso molino de piedra, y los museos arqueológicos. Visitar bodegas, ver pinturas rupestres, dar una vuelta por las ruinas de los nativos Quilmes y conocer la quebrada de Las Conchas : ), son algunas de las actividades turísticas que se pueden llevar a cabo.


La provincia de Salta está situada en el Noroeste de la República Argentina a 1600 Km de la ciudad de Buenos Aires. Se encuentra a 1.187 metros sobre el nivel del mar en el Valle de Lerma, al pie del Cerro San Bernardo. Sus paisajes atraen a turistas de todo el mundo.

Pero para mi Salta “la linda” habría tenido un accidente, porque yo la encontré emparchada, pobre y sucia. Saliendo de esa provincia, hicimos 2 horas de dedo hasta que subimos a una Traffic que iba para Tilcara y llevaba otras mochileras que hacía rato no veían el agua de cerca. Esa noche, fue noche de choripan y festival de folklore, junto a M.E que hablaba todo el día en inglés y que ya estaba pensando que iba a ir a la peluquería y a la manicura, ni bien volviese a Buenos Aires (y todavía no habíamos salido del país…). Esa noche, comencé a tener una mayor tolerancia con los alrededores, y a aplicar el “When in Rome, do as the Romans do”. Si bien recién en 2005 decidí bien qué carajos hacer de mi vida, en este viaje ya hay bosquejos de esa idea de dar clases de inglés de lunes a jueves, y usar viernes, sábados y domingos para estudiar o hacer otras cosas, además de ahorrar para viajar como objetivo Macro (todo esto antes de saber qué estudiar y antes de empezar a escribir “en serio” : )
En un bus lleno de coyas, yendo a Humauaca, yo planeaba como vivir ese año e irme a L.A para ver el estreno de Star Wars Episodio I (viaje que al final hice, pero viajando a N.Y).

Humauaca (Jujuy), La Quebrada de Humahuaca comienza a 39 kilómetros de San Salvador de Jujuy, por la ruta 9, y abarca unos 170 kilómetros de valles y montañas dispuestas de sur a norte. Las sierras muestran distintas coloraciones de acuerdo con los minerales que las conforman. Las fortalezas indígenas, cavernas prehistóricas, arquitecturas y huellas revelan una zona testigo de la evolución humana a través de milenios. La Quebradafue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Humahuaca es un pueblo que toma su nombre de una tribu de aborígenes y lo da a su vez al valle que lo rodea.


Post Humauaca, llegamos a La Quiaca (Jujuy), La Quiaca es una ciudad fronteriza con Bolivia, unida con la ciudad de Villazón mediante un puente internacional donde funcionan Aduana y Migraciones. La ciudad de La Quiaca se encuentra ubicada en el altiplano de la Puna jujeña en plena frontera argentino-boliviana. Separada del vecino país por el río La Quiaca. La localidad es importante por el límite con Bolivia, el paisaje puneño y además por contar con infraestructura de alojamiento, gastronomía, excursiones, por sus construcciones de adobe revocado, por las míticas fiestas regionales que homenajean a la Pachamama y por los coyas que usan coloridas vestimentas.


A las 4 de la tarde, a pie, mostrando el D.N.I cruzamos la frontera y entramos en Bolivia, a través de Villazon, que como lo indicaría el nombre, es como una gran villa de emergencia…por más que el nombre en sí se le dio en homenaje al presidente boliviano Eliodoro Villazón.

Un puente más tarde, ya era un extraño en una tierra extraña...


Argentina Hoy
Por Alain Rouquié (Politólogo francés):

Lo que me llama la atención es que la Argentina, por primera vez en décadas, se ha vuelto un país normal. Para quien viene de afuera y ha estado ausente durante tantos años, es impactante ver que hay democracia, que hay garantías, que los militares están fuera del juego político, que hay una fuerte expansión económica. Esto vale la pena subrayarlo, si bien hay debilidades institucionales, sociales y un grave problema de crisis de los partidos políticos. Hay además un gobierno que se presenta como de centroizquierda, con un componente generacional fuerte. Hay una reconstrucción de la democracia que es un trabajo de todos los días. Y que debe recordar que democracia no es sólo cambio de gobierno por el voto sino también, como lo definió Tocqueville, una pasión por la igualdad, una exigencia de terminar con la exclusión. La democracia —aun orientada, manipulada o restringida— se autoalimenta y termina recreándose a sí misma.
("Por primera vez en décadas, la Argentina es hoy un país normal". Clarín.)

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